Que vaya por delante que no tengo nada en contra de los cuñados, de hecho, poca gente hay que no sea o haya sido cuñado.

En las salidas comerciales que muchas veces hago, me encuentro demasiadas veces con pymes, negocios, autónomos a los que informo sobre la necesidad clave de tener una página web, le hablo sobre las ventajas hacia su negocio, los clientes potenciales que puede atraer, la publicidad, etc.

Pero algunas ocasiones me encuentro con “el cuñado”  y en alguna ocasión también llamado “experto informático”.  Quién dice cuñado dice amigo, hijo, primo o conocido.

En ocasiones, me comentan que la web la está haciendo su “cuñado” y que es un compromiso, que hizo algún curso de HTML  y que “se le da bien” las redes sociales. La verdad es que tenía que poner el enlace de algún sitio de estos, pero no les quiero hacer daño.

Piensa si al abrir una tienda, dejarías en mano de alguien sin conocimientos la obra, decoración y estética de tu tienda física…verdad que no. Todo lo que nos ahorramos con el “cuñado” realmente lo estamos perdiendo, si un cliente  llega a una web y está descuidada, mal estructurada, sin información, a medias, no funciona, no se actualizan los productos… el usuario se irá y perderemos un cliente potencial.

Todo esto en el supuesto que encuentren tu página en el universo de Google, porque ¿sabe él algo de posicionamiento web y de marketing online?, ¿sabe orientar los contenidos para que aumenten tus ventas?

diseño web cuñado

Y cuando tu web tenga problemas ¿va a dejar todo tu cuñado para arreglártelo? Tu cuñado será buen chaval pero tiene su vida.

“El cuñado” siempre tendrá como objetivo terminar la web cuanto antes, un profesional establecerá tus objetivos y diseñará la web para conseguirlos, “él cuñado” intentará dejarte la web bonita, el profesional diesñará tu web para obtener el máximo de conversiones y optimizando el contenido, “el cuñado” dejará el SEO para el final (si acaso lo aborda), el profesional trabaja con el SEO desde el principio.

Existen muchas diferencias entre una web hecha por un profesional y otra hecha solamente para que esté ahí, lo que quiero poner el valor es la importancia de la imagen que proyectamos en internet y su repercusión negativa o positiva en nuestro negocio.

Al igual que no contratarás a un profesor particular para tus hijos que solo sepa sumar y restar,  deja en manos de profesionales la web de tu marca, porque la imagen que tienen de ti es esencial a la hora de captar nuevos clientes.

Recuerda siempre esto, “lo barato, normalmente sale caro.